Las exploraciones y el turismo hacia el espacio exterior y hacia las profundidades de los océanos son ahora un proyecto asequible para empresarios que buscan optimizar ese tipo de turismo.
Por Juan Lladó
Publicado en Diario Libre Digital el 28-06-2011
Algunos sueños locos se hacen realidad. Volar por avión, por ejemplo, lo hicieron posible los hermanos Wright hace poco más de un siglo. Más difícil ha sido la exploración de las grandes profundidades oceánicas y solo fue en el 1960 que se exploro por primera vez la Fosa de las Marianas. Pero ahora un famoso empresario amenaza con poner el turismo espacial y el de las profundidades marinas al alcance de todos.
Hace unas décadas, salir al espacio parecía imposible para el común de los mortales. Mientras durante la Guerra Fría EUA y la Unión Soviética se debatían la supremacía de los vuelos que orbitaban el planeta, nadie pensaba que fuera posible para el civil no entrenado participar en esos periplos. Pero en el 2001, el multimillonario Dennis Tito pasó a ser el primer turista espacial del mundo, viajando a bordo del Soyuz ruso a la Estación Espacial Internacional. Pagó US$20 millones por ese privilegio.
Desde entonces ya han viajado, en vuelos suborbitales, más de una docena de “turistas”. Se proyecta que para el 2021 se contarán en más de 15,000 los viajeros al espacio. De hecho, ya hay docenas de compañías que están incursionando en este nuevo y excitante mercado, con figuras tales como Paul Allen, de Microsoft y Richard Branson, de Virgin Atlantic Airlines, a la cabeza. Se prevé que por turismo espacial, para el 2021 se percibirán mas de un billón de dólares de ingresos.
La compañía de Branson figura ahora como el más tangible pionero de los viajes suborbitales. Por unos US$200,000, que después de tres años bajará a US$60,000, su compañía entrenará a los futuros viajeros varios días antes de que puedan hacer el viaje suborbital en la nave Virgin Galactic (virgingalactic.com). Esto implicará un ascenso de siete millas por encima del nivel del mar en un vuelo de dos horas. Además de experimentar la ingravidez, los pasajeros podrán ver la curvatura del planeta por unas mil millas alrededor.
Virgin Galactic ha declarado que ya han recogido más de US$35 millones en depósitos de más de 350 turistas espaciales futuros, aunque sobrepasan 80,000 los que se han registrado con la compañía para futuros vuelos. Se espera que los primeros vuelos comiencen dentro de los próximos meses y Branson ya se construyó en New Mexico el Spaceport (spaceportamerica.com) para ello.
Hay otras empresas que se han montado en el vagón de la carrera espacial. XCOR Aerospace de California construirá el Lynx, un cohete de dos pasajeros que cobrará unos US$100,000 por boleto. Mientras la europea EADS anunció que desarrollará jets suborbitales para satisfacer el mercado del turismo espacial.
Pero Branson, pionero de los viajes baratos, quiere ser pionero también en los viajes a las profundidades marinas. De ellas se conoce menos que de la Luna. Por eso Branson ha desarrollado un submarino de un pasajero parecido a un jet, el Virgin Oceanic (virginoceanic.com), con el cual se propone explorar esos lugares. Los planes de Branson incluyen un submarino que pueda llevar varios turistas. Los precios serán altos, pero se espera una gran demanda.
Un amigo de Branson será quien primero descienda al fondo de la Fosa de las Marianas, la cual, con 11 kilómetros de profundidad, califica como la mayor del mundo. La fosa tiene una longitud de 2,550 kilómetros y una anchura media de 70 kilómetros. Está localizada cerca de Guam en el Pacífico y fue explorada por primera vez en un batiscafo en el 1960. Luego enfilarán hacia la Fosa de Puerto Rico (también llamada de Milwaukee, de 8.4 kilómetros) y Branson piloteará la nave esta vez. Más adelante explorarán las fosas Sándwich del Sur en el Atlántico, Diamantina en el Océano Indico y Molly Deep in el Océano Ártico.
Por supuesto, las aventuras de Branson no son las únicas que están excitando las neuronas atrevidas. Ya algunos sondeos de los posibles clientes para el turismo espacial sugieren que muchos preferirán esperar hasta que haya viajes a la Luna, mientras otros prefieren la opción de visitar la Estación Espacial Internacional. Pero es predecible que los viajes suborbitales se popularicen pronto a medida que el público gane confianza.
Lo que parece aconsejable es que la RD le ponga atención a Branson. Él tiene una isla privada (Necker Island) en la Islas Vírgenes Británicas y el año pasado celebró el cumpleaños de su hijo en Cabarete (Nikki Beach). Debemos condecorarlo y explorar con el la posibilidad de que desde aquí se hagan los viajes a la Fosa de Milwaukee. Después de todo, ya Curazao, quien se convirtió en país independiente en octubre del 2010, se nos fue adelante con el puerto espacial para el Caribe (caribbeanspaceport.com) y se propone ofrecer viajes por submarino a 350 metros de profundidad.

